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domingo, 2 de noviembre de 2014

EL CANARIO DE CIUDAD MODESTO


 

 Gracias a la cumbia soy el “Canario de Ciudad Modesto”


Existe una importante lista de estudiantes del Colegio Comunal Mixto ,  ya egresados algunos, que son una evidencia clara de que la cumbia es indudablemente cómplice en su proceso de construcción del éxito personal. Hoy contamos con jóvenes que después de hacer parte de todo un proceso de formación integral, reconocen que su cercanía con la interpretación de la cumbia desde la escuela, les formó como mejor persona y como artistas hoy vinculados a aun contexto mucho más amplio en la ciudad y el país. Jóvenes que hacen parte de orquestas, academias, gestores culturales, reinas populares del carnaval de Barranquilla, artistas de la plástica como el licenciado Oscar Oliveros y el maestro Gino Márquez, todos tocados por el mismo interés de la lúdica desde su escuela, el colegio Comunal Mixto.

Uno de estos casos mencionados, es el de Germán Ramos Bolívar,  egresado de nuestra institución que no obstante de sus incomodidades provocadas por su condición de salud, encontró en la cumbia y el folclor de nuestra región, el camino para lograr sus sueños y superar sus dificultades y las dificultades que el entorno social le resaltaba pero que desde el aula de clase fueron minimizadas hasta desaparecer y por el contrario, resaltar todos sus valores como persona y como artista. Hoy Germán Ramos es “el canario del suroccidente”, hace parte de Germán y su banda internacional y hace parte de los grandes valores artísticos  de nuestra comunidad que ya empieza a escuchar sus trabajos de cumbia fusión y otros ritmos caribeños.

 

 

 

LA CUMBIA : UNA EXPRESIÓN LÚDICA PARA LA DIDÁCTICA EN EL CARIBE COLOMBIANO

 

La cumbia: del aula a la plaza



El hombre y la mujer caribe son lúdicos desde su infancia y,  lo más probable,  que desde  antes. Desde el vientre de la madre, el niño ya empieza a recibir estímulos de la sonoridad y musicalidad de nuestra región. Los arrullos de la madre, la abuela, la tía, son una inducción temprana hacia el aprendizaje de su rítmica, de su musicalidad, de su habilidad parlante y de su contexto sociocultural, de su tradición oral y musical. 

Los cantos de tradición oral y los bailes cantaos,  son los inicios de los habitantes de la costa caribe colombiana de su aprendizaje, que arranca con su proceso de socialización primaria o familiar y se consolida en las aulas escolares. Son estas las evidencias que nos permiten afirmar la idea básica del saber y de las competencias estéticas dadas por la música, que a su vez nos permite transmitir razones para recuperar también competencias sociales y ciudadanas.

A través de la música y la danza, la fusión funciona como una de las formas ejemplares de la creatividad, de la innovación y responder a la pregunta de cómo se expresan los pueblos, manifestándonos a través de sus mensajes, el origen y el desarrollo histórico de una forma muy agradable de uno de los ritmos significantes de nuestra identidad regional y nacional, la cumbia.

En la escuela, la cumbia es la didáctica ideal para mostrarles a los niños la diversidad cultural del país, presentándoles la cumbia como un elemento de expresión y de creación de la vida colombiana y de identidad nacional. Resaltar que su origen  es fruto de la fusión cultural, étnica e histórica de la que resultamos todos como pueblo colombiano y como región caribe.

La región caribe colombiana tiene su propia lúdica, la cumbia, la danza,  los cantos, la tradición oral en general. En cuanto a los aspectos teóricos y metodológicos relacionados con lo lúdico, existen estrategias a través de las cuales se combinan lo cognitivo, lo afectivo y lo emocional del alumno. Son dirigidas y monitoreadas por el docente para elevar el nivel de aprovechamiento del estudiante, mejorar su sociabilidad y creatividad y propiciar su formación científica, tecnológica y social.

Con la lúdica se enriquece el aprendizaje por el espacio dinámico y virtual que implica, como espejo simbólico que transforma lo grande en pequeño, lo chico en grande, lo feo en bonito, lo imaginario en real y a los alumnos en profesionales. El elemento principal, del aprendizaje lúdico, es el juego, recurso educativo que se ha aprovechado muy bien en todos los niveles de la educación y que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Puede emplearse con una variedad de propósitos, dentro del contexto de aprendizaje, pues construye autoconfianza e incrementa la motivación en el alumno. Es un método eficaz que propicia lo significativo de aquello que se aprende.

La actividad de bailar, cantar, interpretar, narrar sobre nuestra tradición,  es un ejercicio que proporciona alegría, placer, gozo, satisfacción. Es una dimensión del desarrollo humano que tiene una nueva concepción porque no debe de incluirse solo en el tiempo libre, ni ser interpretada como juego únicamente.

 La cumbia desde lo lúdico es instructiva. El alumno, mediante ella, comienza a pensar y actuar en medio de una situación determinada que fue construida con semejanza en la realidad, con un propósito pedagógico.

El valor para la enseñanza que tiene la lúdica es el hecho de que se combina la participación, la colectividad, el entretenimiento, la creatividad, la competición y la obtención de resultados en situaciones problemáticas reales.

Como propósitos de la práctica de la cumbia en el ejercicio de la enseñanza aprendizaje, se pueden resaltar algunos dirigidos al fortalecimiento de su personalidad como:

• Tomar decisiones ante problemas reales.

•Garantizo la posibilidad de la adquisición de una experiencia práctica del trabajo colectivo y el análisis de las actividades organizativas de los estudiantes.

•Contribuye a la asimilación de los conocimientos teóricos de las diferentes asignaturas, partiendo del logro de un mayor nivel de satisfacción en el aprendizaje creativo.

• Me en la solución de los problemas de la vida y la sociedad.

. Me Fortalece  el sentido de identidad nacional y regional

. Reconozco y valoro la existencia y el aporte de los demás

 

La cumbia, la  didáctica  de la alegría

Para evitar que las actividades sean tediosas es necesaria la implementación de estrategias lúdicas. La lúdica puede contribuir para desarrollar el potencial de los alumnos, adecuando la pedagogía e información existente, para contribuir al mejoramiento del proceso educativo. La propuesta se basa en la lúdica como manifestación de energía por parte del alumno, a través de diversas actividades.

La cumbia como lúdica sirve para desarrollar procesos de aprendizaje y se puede utilizar en todos los niveles o semestres, en enseñanza formal e informal. Esta metodología no debe confundirse con presentación de juegos o como intervalo entre una actividad y otra.

Metodológicamente, se utiliza al juego como instrumento de generación de conocimientos, no como simple motivador, en base a la idea de que, el juego, por sí mismo, implica aprendizaje. Se interiorizan y transfieren los conocimientos para volverlos significativos, porque el juego permite experimentar, probar, investigar, ser protagonista, crear y recrear. Se manifiestan los estados de ánimo y las ideas propias, lo que conlleva el desarrollo de la inteligencia emocional. El docente deja de ser el centro en el proceso de aprendizaje. Se reconstruye el conocimiento a partir de los acontecimientos del entorno.

La clase lúdica, no es un simple espacio de juego que resuelve las necesidades recreativas de los alumnos, sino un elemento importante en el contexto escolar, en función de una pedagogía creativa, más acorde con la formación integral del ser humano.

La convivencia, la comunicación, el trabajo cooperativo, la socialización, el análisis, la reflexión, el uso positivo del tiempo y la creatividad son los factores primordiales en una clase lúdica

La lúdica es inherente al ser humano en todas las etapas de su vida y ayuda a la adquisición de conocimientos, que se redefinen como la elaboración permanente del pensamiento individual en continuo cambio, por la interacción con el pensamiento colectivo

Podemos asumir, que al ser la danza signo, símbolo y alegoría, esferas fundamentales de la creación humana, es necesario reconocerla como un espacio de acción e interacción preponderante en cualquier proceso educativo que en verdad responda a los requerimientos del imaginario del joven de hoy.

La cumbia, como una evidencia histórica del mestizaje cultural y un registro de región en el caribe  colombiano

En el ejercicio de pasearnos por la historia de nuestro país, nos tenemos que ocupar de momentos obligados como los de la  colonización, y es en ese preciso momento, en que logramos comprender por qué somos mestizos, zambos, mulatos, etc.  Y sentimos la necesidad de expresarlo dancísticamente y al compás de  tambores, manosear un llamador, repiquetear un alegre, sacudir unas maracas, impresionarme con una flauta de millo o una gaita, de esa manera se siente más, se hace más y se entiende mejor. Se siente mucho más respeto por lo que somos, por nuestros valores, nuestras costumbres, lo que en teoría se conoce como sentido de pertenencia. La cumbia es ese ejemplo perfecto de explicar el fenómeno del mestizaje cultural, cuando la interpretamos musicalmente, cuando la bailamos o, sencillamente la gozamos.

Pero esa hibridación triétnica se da necesariamente en un espacio. Ese espacio manifiesta unas características muy concretas por su geografía, su relieve, su litoral, su ribera y su clima. La cumbia me obliga de manera agradable a reconocer que pertenezco a una región que se diferencia de otras por las características anteriores y por las culturales como la manera de bailar, cantar, correr, caminar, hablar, etc. La cumbia demarca mi región caribe.



Cuando oigo, canto, toco o bailo cumbia, entiendo cuán importante  ha sido mi escuela en mi formación  como persona, como ciudadano. Por eso cuando veo en la plaza a personas bailando la cumbia, recuerdo con nostalgia al salón de clases improvisado como plaza de pueblo caribeño.

martes, 5 de febrero de 2013

TRES PALABRAS

COMENTARIO SOBRE EL NUEVO TRABAJO DISCOGRÁFICO DE TAMBÓ

Un interesante  recorrido por nuestra rica y diversa geografía caribe a través de elementos culturales como la música y la tradición oral, se evidencia una vez más en esta selección de obras que el colectivo TAMBÓ pone a consideración de todo el país, esperando la atención y la retroalimentación del gusto y del reparo de quienes tengan el placer de disfrutar de su contenido.

Es una obra que intenta además de proyectar nuestra identidad cultural, reconocer la labor de grandes creadores e intérpretes como Calixto Ochoa, Magín Díaz, Roque Saballeth, e igualmente  proponer creaciones inéditas de  la inspiración de Sergio Zambrano, Herman Barrios y Lisandro Polo. En lo concerniente con el género  de este trabajo musical, el grupo Tambó continua respetando la esencia folclórica, no obstante de aplicarle algunos elementos de la contemporaneidad musical que le permiten mantenerse vigentes en el contexto cultural universal que la actualidad  nos exige.

En este nuevo trabajo del Grupo Tambó, es innegable la presencia absoluta de  las manifestaciones musicales y de tradición oral de toda la región caribe; iniciando la exhibición con su majestad la cumbia, expresión vernácula de la totalidad de la región, escoltada por una gran variedad de expresiones que incluyen a la Tambora, el Bullerengue, el Cumbión, el Merengue, el Son Palenquero, el Porro, el Fandango, la narración oral musicalizada y el segundo capítulo de la propuesta  de Cumbia Jazz.

La riqueza cultural de los pueblos está casualmente en la diversidad de sus expresiones, en su quehacer cotidiano, y la música, hace parte de esa cotidianidad, de esa riqueza. Así lo entendemos y por eso luchamos.

 
POR : MAESTRO

viernes, 28 de diciembre de 2012

Estrechando lazos de Amistad y Cultura

25 años sonando el Tambó

Camilo Polo, Lisandro Polo, Álvaro Miranda, Lina Babilonia, Hermán Barrios, Sergio Zambrano y Julio César Cassiani, en una foto al mejor estilo de Los Beatles, cruzando la Avenida Olaya Herrera, en Barranquilla.

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Si el grupo Tambó no existiera seguramente alguien en esta folclórica ciudad lo hubiese tenido que inventar algún día. A fuerza de persistencia.

De querer la música y la cultura del Caribe colombiano que pese a su obvia difusión mundial, a la indudable buena fama de algunos de sus propulsores, la mayoría silenciosa, se encuentra todavía en franca marginalidad y es apenas referencia de fin de año y carnavales. Contra todo eso han luchado cerreros los integrantes de Tambó en estos 25 años que ahora se conmemoran.

La cosa empezó en un parque. En el Bellavista, para ser más exactos, en el año 1987, cuando la Corporación de Turismo construyó unos bohíos para que sirvieran de sede a varios grupos culturales como Arroz con mango, Papaya partía, Pan duro, Factoría de Ilusiones y Luneta 50.

Allí, con mucha música, se inició la integración del grupo tocando donde fuera solo por el prurito de darse a conocer. Recuerda uno de los integrantes ese período del grupo cuando alguna vez, por casualidad, se le ocurrió preguntar a quién le tocaban en la fiesta “de gratis”.

Resulta que era para el amigo de un amigo de un primo de no sé quién. Otros tiempos, como se ve, en donde lo importante era cantar, tocar, encontrarse, formulándose como objetivo el proyecto de un grupo estable que recogiera las tradiciones culturales en riesgo de pérdida y las pudiese mostrar como evidencia fehaciente de supervivencia.

Una de las propuestas del grupo era embarcarse en la investigación cultural sistemática. En ese sentido se diferencian de otros grupos, pues recogen, montan y se atreven a tirar teoría desde su particular perspectiva, que como dice Cassiani, uno de sus integrantes, “siempre va a ser la visión particular de nosotros y no de la propia expresión de los raizales que la practican en su tierra”. Y no se crea que solo se dedican a la música. El Pichi Miranda, tamborero, tallador de madera, exintegrante de grupos de teatro, sostiene que parte de la diferencia de Tambó con otros grupos similares es “que recogemos leyendas populares, décimas, cuentería y eso lo aplicamos en la puesta en escena”.

Más allá de la experiencia con las músicas del Caribe colombiano se encuentra el hecho que Tambó es una institución formulada como fundación con proyectos culturales planteados involucrando a la comunidad. El primero de ellos fue toda una emergencia, como lo decía el llamado auxiliador del nombre: Que no muera la cumbia. Su radio de acción fue en los barrios y en los colegios distritales, apoyados por los rectores.

Después idearon otros proyectos. Uno de ellos surgió de un foro universitario. Se trataba de promover la música del carnaval, avasallada, en las propias fiestas, por otras culturas sonoras. De esta manera nació ‘Carnaval, su música y sus raíces’, que a la postre se convirtió en uno de los eventos oficiales del carnaval con mayor prestigio cultural. Más recientemente propusieron el Festival de Música tradicional del Carnaval, siendo apoyados por la Gobernación en esta iniciativa.

Pero sin dudas el evento que identifica a Tambó dentro del carnaval es la famosa ‘Noche de Tambó’, por cuya tarima circular –para que todos le den la vuelta y lo bailen– han pasado personalidades como Totó La Momposina, Etelvina Maldonado, Petrona Martínez, Juan Chuchita, Catalino Parra, los tamboreros Roberto Palma, Mosquera y El Diablo, y el Checo Acosta, que les dedicó un sentido homenaje en una de sus canciones: “¡Nos vemos en la Noche de Tambó!”

Si ahora, como ensalmo maravilloso, se observan las calles engalanadas de tamboreros y flautistas de millo, no hace más de 20 años era difícil conseguirlos. Sostienen los integrantes de Tambó que era necesario acudir a Soledad y a otras poblaciones con el propósito de incorporarlos a un grupo o planear un toque.

Ahora es tarea sencilla con la proliferación de tamboreros, gracias a las casas comunales de cultura auspiciadas por el Distrito y que han contribuido, según dicen los integrantes de Tambó, a que surja una nueva camada como la de Pedro Tapias, El Drippe y otros más. Allí se ven, en fiestas y eventos de carnaval, todos estos músicos, que en cierta forma superaron el paradigma angustioso que en algún momento lanzó Tambó: la cumbia y sus variedades siguen con plena vigencia.

Aunque es empresa con no muy buenos augurios grabar discos, Tambó lleva dos. El primero sacado hace varios años, y el otro, con el que pretenden dejar el registro de sus 25 años, parado provisionalmente por problemas de recursos económicos.

Pero están decididos, como en todos los demás proyectos suyos, a echarlo adelante contra viento y lluvia. Hace apenas un mes, tratando de encontrar estos recursos, promovieron una ‘porrovía’ con varias agrupaciones. Ese día sábado cayó un aguacero tipo diluvio que alejó al probable público, dejando a Tambó, como dicen en el argot beisbolero, con las manillas en el campo.

No se amilanaron. Siguen creyendo en la música, en la cultura, en su promoción y divulgación. Sin mentiras. Con trabajo duro. Reconocidos en el exterior y por los que saben de su callada y no siempre publicitada labor a nivel nacional. Así que para los miembros de Tambó: Lina Babilonia, El Pichi Miranda, Germán Barrios, Camilo Polo, Sergio Zambrano y su director Lisandro Polo, solo resta desearles que sigan en su titánica tarea y que ojalá, para bien de nuestra cultura, sigan por lo menos otros 25 años repicando duro ese tambó. Su eco siempre seguirá sonando.

Por Adlai Stevenson Samper

 

jueves, 16 de febrero de 2012

NOCHE DE TAMBÓ






ESTO ES NOCHE DE TAMBÓ
 
Desde la intencionalidad de los actos, puede considerarse el surgimiento de la NOCHE DE TAMBÓ, como producto de la preocupación de un grupo de jóvenes del 95, por el rescate de un evento de gran tradición en nuestra ciudad en tiempos del ayer como lo eran las ruedas de cumbia. No obstante, en la dinámica de su ejecución año tras año, nuevas causas culturales se fueron sumando al evento.
Aquellas escasas doscientas personas que se dieron cita un jueves de 1995 previo a la noche de guacherna, pasó pronto a ser una masa exigente del evento ante un grupo hoy día no tan jóvenes que lo sienten como un gran compromiso con la ciudad y actualmente con el país. La Plaza de la Paz único escenario en la ciudad que brinda la posibilidad de realizar un evento con estas características hoy ya es demasiado pequeña para la cantidad de público asistente y eso preocupa, porque Barranquilla es una ciudad que carece de escenarios aptos para eventos culturales de esta magnitud.
La NOCHE DE TAMBÓ muchos la consideramos parte ya del carnaval, de hecho, el carnaval comienza con ella, no obstante, y a pesar de las diecisiete versiones, todavía las dificultades para realizarla cada año son motivo de preocupación; la empresa privada a la que insistentemente se ha acudido, no muestra ningún interés en apoyar el evento, la empresa carnaval hasta hace apenas dos años reconoció el evento y lo incluyó dentro de su programación oficial, afortunadamente se cuenta con el apoyo del Distrito a través de IDC, quienes al final, después de una agónica espera, terminan dentro del grupo de apoyo de la gran rueda de cumbia. Este año la Noche de Tambó llega a su mayoría de edad, cumple los 18 años y por poco se queda sin celebrar, ya que su escenario natural, ha
pasado de ser un espacio público a una víctima más del facilismo administrativo al ser entregada en concesión por un espacio de cinco años a un ente privado quien usufructuará sin contemplación los millones que el Estado invirtió en su remodelación..